Cocina con corazón

2 de Marzo de 2017

Sobrevivir al tupper

Comer bien en la oficina todos los días no es tan sencillo: organizar los menús, preparar las recetas, la logística que implica….
No, fácil no es, pero desde luego no es imposible. Hay que reconocer que tiene sus ventajas: la dieta es más equilibrada, porque juegas con los ingredientes para que sean platos nutricionalmente completos: arroz con pollo, pasta con atún, patatas guisadas con calamares, legumbres estofadas con verduras y jamón, verduras con carne, pollo con ensalada… Las combinaciones son muchas y muy apetecibles.


Somos muchos los que comemos fuera de casa. Por eso, con el tiempo he ido haciendo un pequeño “Manual de Supervivencia” para que comer bien, sano, sin arruinarte -y no volverte loco en el intento- sea posible:

MANUAL DE SUPERVIVENCIA
1.- Planifica el menú para que cada día sea variado y equilibrado.
2.- Elige una bolsa o bolso adecuado, lo ideal es que el tupper vaya bien colocado y que no vaya dando vueltas por el bolso.
3.- Que el recipiente elegido cierre bien; parece obvio, pero realmente es una tragedia cuando la salsita rica-rica se sale por toooodo el bolso impregnando toooodo su contenido. (Esto os lo digo por experiencia).
4.- Elige, en la medida de lo posible, platos únicos y que las salsas no sean muy líquidas.
5.- Evita transportar las ensaladas aliñadas, quedan poco apetecibles después de unas horas; es mejor ponerles el aceite justo antes de comer.

Y una vez dicho esto, os sugiero esta receta que me encanta, es fácil y rápida de hacer (en 20 minutos está lista), tiene pocas calorías y aguanta fenomenal de un día para otro.
Las cantidades están calculadas para 4 personas, por lo que puedes prepararla para cenar y separar el tupper para la comida del día siguiente.

Cuscús de trigo integral con espárragos y guisantes
Ingredientes:
– 500 g de cuscús
– Agua
– 1 manojo de espárragos trigueros
– 200 g de guisantes (pueden ser congelados o en conserva)
– 50 g de mantequilla
– Sal y pimienta
– Unas hojas de menta

Preparación:


1.- Lava y limpia los espárragos trigueros, córtalos con la mano y desecha la base. Si los guisantes son congelados, cuécelos durante 10 minutos (puedes hacerlo al vapor o en una cazuela, directamente en el agua); pasado este tiempo, añade los espárragos, deja cocer 10 minutos más. Escurre y reserva.

2.- Coloca un cazo al fuego con 3 dl de agua y unas hojas de menta fresca. Añade el cuscús, sal y pimenta. Deja cocer hasta que el cuscús esté tierno (sigue las instrucciones del fabricante para calcular el tiempo). Una forma de saberlo es comprobar que el cuscús ha absorbido el agua. Retira las hojas de menta.

3.- Pica unas hojas de menta fresca. En una sartén al fuego funde la mantequilla y añade la menta picada, los guisantes y los espárragos. Saltéalos un par de minutos. Coloca el cuscús en el tupper y coloca en la parte de arriba las verduras. Puedes tomarlo caliente o frío.

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23 de Febrero de 2017

Skrei, el bacalao de temporada

El otro día estaba haciendo cola en la pescadería y una señora que iba delante de mí preguntó por un soberbio bacalao que había expuesto:

  • Esto que pone aquí Skrei es bacalao, ¿no? – dijo la señora muy avispada
  • Sí señora, bacalao, pero del bueno – le contestó la pescadera

A la señora le convenció la explicación y a mí también, así que ambas nos fuimos con nuestros respectivos bacalaos en el carro de la compra.

El skrei (Gadus Morhua) es un bacalao nómada, de hecho nómada en noruego se dice así, “skrei”. Nace en el Mar de Barents -en el Círculo Polar Ártico- y migra para reproducirse en las aguas del norte de Noruega; atraviesa más de un millar de kilómetros por unas aguas heladas para llegar a las aguas más cálidas (siguen estando muy frías, pero no tanto) del archipiélago de las Islas Lofoten y allí desovar.

Este ejercicio por las gélidas aguas hace que la musculatura del pescado se ejercite y que su carne, muy blanca, sea menos gelatinosa que otras variedades de bacalao, además de firme y sabrosa y que se separe en lascas. Con él puedes preparar cualquier receta de bacalao: tradicional o novedosa, todas serán un éxito garantizado.

En los mercados podrás encontrar el skrei (y podrás reconocerlo por su sello de calidad, un distintivo que certifica su máxima calidad tras pasar por todos los controles imaginables. Y si te fijas, en las cartas de los restaurantes también lo verás, porque los chefs valoran en gran medida este producto de auténtico lujo que sin embargo está bien de precio, porque el skrei es un producto de temporada; no se cría en piscifactorías, son ejemplares salvajes que se pescan siguiendo fechas concretas para que estén en su punto de óptimo consumo y garantizar la sostenibilidad de la especie.

Lo bueno del skrei es que todo es aprovechable:

  • El lomo es la parte más noble, suave y firme, muy sabroso,
  • Con la piel frita se hacen cortezas crujientes,
  • La cola guisada o al horno admite multitud de preparaciones,
  • La zona del vientre será la más adecuada para hacer caldos o arroces,
  • Las huevas se cuecen, cortan en rodajas y se marcan brevemente a la plancha; pruébalas, están muy buenas,
  • Las carrilleras se preparan igual que las cocochas de merluza,
  • El hígado se utiliza en uno de los platos más tradicionales de Noruega, el “molje” donde se hierve el skrei con el hígado, las huevas y patatas; sencillo y muy sabroso. Además hay que recordar que en él es donde se encuentra la mayor concentración de Omega 3.

Así que, aprovecha el momento, de Enero a Abril lo podrás encontrar y disfrutar, ¡no pierdas la ocasión, después de esta fecha, no habrá más hasta el año que viene!

Skrei con cebolleta

Ingredientes (para 4 personas):

  • 700 g de skrei
  • 2 patatas
  • 1 cebolleta
  • 1 sobre de tinta de calamar
  • 2 cucharadas de vinagre
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta

Preparación:

  • Precalienta el horno a 180 ºC. Pela las patatas y córtalas en rodajas gruesas de aproximadamente 1 cm. Pon una cazuela al fuego con las patatas cubiertas de agua y un poco de sal. Cuece de 20 a 30 minutos o hasta que la patata quede bien blanda pero sin llegar a deshacerse. Retira y reserva.

  • Salpimenta el bacalao y pinta con aceite de oliva. Colócalo en una bandeja de horno y hornea durante 10 minutos. Retira.

  • Mientras tanto, limpia la cebolleta y córtalas en rodajas finas. Ponla en un bol, sala y aliña con aceite de oliva y vinagre. Monta el plato poniendo una cucharada de la tinta de calamar, luego la patata cocida, encima el bacalao y por último la cebolleta. Riega con un chorrito de aceite de oliva.

Disfruta de esta receta muy sabrosa, sana y ¡ligera!

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16 de Febrero de 2017

Desayunos gloriosos para domingos perezosos

Puede que haya quien piense que este titular no es “políticamente correcto”, pero me encanta, no tanto el título en sí, sino lo que implica.

Madrugo de lunes a sábado, por una cosa u otra el sábado es también día “de faena”, así que el domingo no madrugo. Así, por principio, salvo contadas excepciones. Y claro, como es un día especial, el desayuno también suele serlo.

Los expertos dicen que la fruta, los hidratos y los lácteos tienen que estar presentes en un buen desayuno. Y yo hago caso a los expertos (sobre todo en lo que me gusta). Estrenar un nuevo día bien merece un poquito de trabajo para que el desayuno se convierta en un auténtico placer.

Las combinaciones son muchas y sólo depende de los gustos personales, bueno, de eso y de lo que tengas en la nevera. En cualquier caso, te animo a probar los desayunos “slow food”, acompáñalos de las noticias del día, un disco relajante o simplemente disfrutando de la buena compañía.

Queso con fruta y chía

Prepara un bol con queso batido 0 % m.g. y mézclalo con fruta fresca picada: fresas, kiwis, melocotón… depende de la fruta de temporada que encuentres. Añade también cereales integrales y unas semillas de chía. La chía es rica en ácidos grasos Omega 3, ayuda a regular el colesterol y tiene un efecto saciante.

Zumo de naranja

Un vaso de zumo de naranja está repleto de vitamina C, que nos ayuda a prevenir resfriados y está buenísimo.

Si lo prefieres, puedes hacer un batido de leche con la fruta que tengas en casa: plátano, fresas o kiwi son unas estupendas opciones llenas de vitaminas.

Croissants

Los croissants recién horneados son un lujazo. Si tienes masa de hojaldre en el frigorífico, no te llevará más de 20 minutos de horneado. Hacerlos es facilísimo: extiende la lámina de hojaldre (mejor si es cuadrada, la aprovecharás mejor), corta triángulos y enrolla sobre sí mismos. Píntalos con yema de huevo batida y mételos en el horno. Antes de servir puedes espolvorear con azúcar glass o almendras fileteadas. Puedes tomarlos solos o acompañados de tu mermelada favorita.

Y después de esto, ya está, ¡a disfrutar del desayuno y del domingo!

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Por Mayte Rodríguez

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