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28 de Abril de 2017

Té matcha

 

Felipe y Mercedes son unos viajeros incansables. Ningún destino está demasiado lejos ni es demasiado complicado para ellos. Igual hacen trekking por el Himalaya que suben a Machu Pichu, se bañan en las playas de Tailandia que se atreven con los animales salvajes de África.

Cuando vuelven de sus aventuras nos deleitan con fotos maravillosas que consiguen hacernos partícipes de sus viajes y además, como son súper majos, siempre traen algo de recuerdo…

Y es que viajar implica impregnarse de paisajes, ver otras realidades y también probar su gastronomía. Y no nos engañemos, en ocasiones hay que ser muy valiente para “hacer aquello que vieres (allá donde fueres)” y comer insectos en México, ratas en Vietnam o serpientes en Shanghai.

Por suerte, Felipe y Mercedes en su maleta suelen traer sorpresas más fácilmente transportables. Hace poco, de su periplo por Japón nos trajeron un rico té matcha.

Té matcha

Sí, el matcha es ese té verde intenso que se ha puesto muy de moda. Su color es muy característico y lo hace inconfundible, es muy rico en antioxidantes, concretamente en flavonoides que son unos pigmentos vegetales que encontramos en plantas y que resultan muy beneficiosos para la salud ya que neutralizan la acción negativa de los radicales libres, que son los responsables del envejecimiento de las células.

Pero, ¿por qué es en polvo? Y ¿por qué es tan verde?

Su color se obtiene antes de la cosecha. La planta de té es cubierta con tela para ocultarla del sol y que la clorofila se concentre en sus hojas. Después de la cosecha las hojas se secan y se muele varias veces para que quede en polvo, muy fino.

Es curioso que no se utilicen las hojas para infusionar como en el resto de las variedades, si no que el polvo de té matcha se disuelve directamente en el agua.

El hecho de que sea en polvo hace que pueda participar de forma sencilla en recetas. Por ejemplo, puedes dar un toque original a un brazo de gitano si le añades té matcha a la masa del bizcocho.

Tiramisú de té matcha

Ingredientes:

  • 16 bizcochos de soletilla
  • 250 g de queso mascarpone
  • 2 huevos
  • 80 g de azúcar
  • 10 g de té matcha
  • 2 dl de nata para montar
  • 3 dl de agua

Preparación:

1. Separa las claras de las yemas. Bate las claras a punto de nieve junto con 40 g de azúcar. En otro bol mezcla el queso mascarpone y las yemas de huevo junto con otros 20 g de azúcar.

2. Monta la nata, muy fría, con varillas. Únela a las claras montadas con movimientos envolventes.

3. En un cazo al fuego pon el agua y los 20 g de azúcar restantes. Añade la mitad del té matcha y mantenlo al fuego hasta que empiece a hervir. Retira del fuego, atempera y moja los bizcochos en el té.

Montamos el tiramisú en vasitos, alternando una capa inicial de bizcochos con té, una capa de mascarpone y yema, otra capa de bizcochos y por último una de nata y clara de huevo. Espolvorea de té matcha por encima antes de servir.

Saborea despacio. Hasta la semana que viene.

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11 de Abril de 2017

Santas Torrijas. ¡Que viva la Semana Santa!

Los tiempos cambian una barbaridad” –dicen los viejos del lugar. Y tienen razón… yo creo que sólo en parte, por lo cual, discrepo (¡Cómo no!- exclamarán en mi casa cuando lo lean).

A mi alrededor ya se oye el “run run” desde hace semanas “Bueno, y qué, ¿para cuándo las torrijas?” Y es que los dulces tradicionales son algo especial. Para mí que hasta están grabados en el ADN… ¡Por lo menos en el mío!

Es verdad que cada vez menos jóvenes acuden a las procesiones, hacen penitencia o se abstienen de comer carne, pero…. ¿qué me decís del fervor por las torrijas? Ése no decae, y para comprobarlo me lancé a hacer una encuesta entre mis amigos sobre cómo les gustan a cada uno las torrijas:

  • Hay un amplio grupo que relaciona el sabor de las torrijas con su infancia y, por tanto, las mejores torrijas son las de su casa, y es que, ya se sabe, nadie cocina como mamá: Cháñez es un clásico en cuanto a elaboración y le gusta comerlas con la mano. Pobla FM, Belinda y Mayte las toman clásicas también. Lara Smirnova considera que las mejores son con leche, azúcar y canela. Isabel las disfruta iguales pero bañadas en almíbar de naranja. Mercedes las prefiere con miel en vez de azúcar. José Vicente las toma con miel disuelta en la leche. A Ana la Sra. Estrella se las prepara en pan de barra ancha -no de torrijas- y con vino blanco. Rosario dice que a ella le gusta las de los hogares de siempre. Conchi, Merce y Manolo las prefieren clásicas..
  • Y luego hay otro grupo con cada vez más adeptos, los innovadores: Dan San es el más arriesgado: quiere probar este año con confitura de kiwi o mango, con queso de cabra fundido…, Dolo se está planteando probar otro tipo de torrijas también, Asun las tomó con horchata y le gustaron bastante, Alberto las quiere probar de gyn tonic y Sole este año nos va a deleitar con unas ¡bañadas en chocolate!
  • En el último grupo están los que no se pronuncian: Fernando no las come mucho, dice que en Málaga no son tan típicas como aquí. Y Marcela, panameña, ¡las quiere probar ya!

Las conclusiones son claras: esto es como el café. ¡Hay tantos gustos como personas! Así que he pensado prepararos unas torrijas alternativas; viendo lo visto… con las clásicas no me atrevo, las mejores siempre serán las de vuestras respectivas madres, porque para mí, las mejores son, sin duda, las de la Sra. Petra.

TORRIJAS DE PAN BRIOCHE Y COCO

Ingredientes:

  • 400 g de pan de brioche
  • ½ l de leche
  • 1 dl de leche de coco
  • 1 dl de nata líquida
  • Canela en rama
  • Anís estrellado
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • Hojas de menta para decorar
  • 80 g de frutos rojos
  • Azúcar glas

Preparación:

1. En un cazo amplio pon la leche, la nata y la leche de coco, una rama de canela y unas estrellas de anís. Mantener a fuego hasta que vaya a romper a hervir. En ese momento retira del fuego y deja enfriar. Cuela la leche para retirar la canela y el anís estrellado.

2. Corta el pan de brioche (en rectángulos o en círculos con cortapastas). Pon el pan cortado en una fuente y empápalo con la mezcla de leche del paso 1. Déjalo reposar en la nevera una media hora para que queden jugositas.

3. Saca de la nevera el pan brioche, escurre. Pon una sartén al fuego con mantequilla y una cucharada de azúcar moreno. Dora el pan de brioche sobre la mantequilla con azúcar. Sirve decorando con menta y frutas rojas al gusto. Espolvorea con azúcar glas.

Sugerencias:

  • Si quieres, puedes pasar los laterales de las torrijas por semillas de sésamo y luego proceder a dorarlo como se indica arriba.
  • Estas torrijas no van fritas, sino doradas.
  • Aunque quedan muy jugosas, puedes bañarlas en un almíbar de frutos rojos… ¡Riquísimas!

Amigos, gracias por vuestra ayuda. ¡Sois los mejores! Y a los que no os haya dado tiempo a participar, no os preocupéis, me invitáis a vuestras torrijas y os perdono.

¡Feliz Semana Santa a todos!

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2 de Febrero de 2017

Chocolate, mucho más que una dulce tentación

¡¡Hola!!

Soy Mayte y me encanta cocinar. Y comer. Y viajar. Y coleccionar libros y recetas de cocina. Llevo años haciendo los coleccionables de recetas de la revista Diez Minutos y confieso que me hace mucha ilusión compartir con todos vosotros mis recetas favoritas.

Hoy es un gran día para mí. Tomo el relevo de Mamen al frente de este blog que compartimos los amantes de la cocina y la revista Diez Minutos. Mamen, gran cocinera y amiga, nos ha enseñado a lo largo de este tiempo cómo preparar platos deliciosos, pero ahora necesita su preciado tiempo libre para navegar por otros mares. Así que, a partir de ahora estaré feliz de asomarme a esta ventana cada semana.

Juntos compartiremos recetas, experiencias gastronómicas, viajes suculentos (desplazándonos o no), nos sorprenderemos con nuevas técnicas y aprenderemos a sacar el máximo partido a algunos ingredientes y presentaciones. Yo creo que a los que nos gusta cocinar, nos gusta compartir mesa y mantel con amigos y familia y que esto nos hace ser muy “disfrutones”.

Y ese es mi lema en la cocina y en la mesa. Disfrutar. Cocinando, compartiendo y saboreando. Así que tomad este espacio como propio, espero vuestros comentarios y opiniones. Para empezar en el blog he elegido el chocolate porque para mí es uno de los mayores deleites. Que lo disfrutéis mucho. ¡Bon appétit!

El chocolate, se mire como se mire, es un auténtico placer.

Confieso que me gustan todas las variedades: el puro del 85 %, el tradicional con leche, con almendras, con arroz inflado, el blanco con ese toque de vainilla…

Y qué decir de esas variedades que abren un mundo de combinaciones excitantes: con cáscara de naranja, crema de menta… Pero es que también lo hay sazonado con sal marina, con un toque picante … ooooh, ¿dónde está el límite? Quizás eso es lo mejor del chocolate, que no tiene límites. En algunos lugares el conejo con chocolate es un plato tradicional que hace las delicias de propios y extraños, hay a quién le parece raro, ¿pero por qué no? ¡Si el chocolate está bueno con todo lo que toca!

Hoy quiero compartir con vosotros una receta menos arriesgada. Se trata de un postre de chocolate, tierno, sabroso…. Con una presentación muy cuidada. De esas recetas que ves la foto y notas cómo tus papilas gustativas empiezan a trabajar… No es una receta rápida, requiere su tiempo de reposo (3 horas en total) pero la elaboración te llevará unos 40 minutos. El resultado merece la pena, será un tiempo muy bien empleado, ya verás.

Tartitas de chocolate

Ingredientes (para 2 tartitas):

  • 240 g de chocolate negro
  • 70 g de mantequilla
  • 50 g de harina de repostería
  • 70 g de azúcar moreno
  • 2 dl de nata montada
  • 3 dl de nata líquida
  • 50 g de almendra en polvo
  • Grosellas para decorar

Preparación:

1.- Precalienta el horno a 160 ºC. Mezcla en un bol amplio 50 g de mantequilla (a temperatura ambiente), 50 g de azúcar moreno, la almendra en polvo y la harina; trabaja la mezcla con unas varillas metálicas. Una vez que quede una masa homogénea, tapa con papel film y deja reposar en la nevera durante 1 hora. Pasado este tiempo, extiende la masa en una superficie enharinada y usando un rodillo, déjala con un grosor de 5 mm aproximadamente. Con ayuda de un aro de emplatar o un vaso, corta dos círculos. Coloca éstos en una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, hornea durante 10 minutos. Pasado este tiempo, retira y reserva.

2.- Mientras se enfrían las bases de galleta, monta la nata líquida con unas varillas. Reserva. Calienta en un cazo 1,5 dl de nata líquida diluye en ella 140 g de chocolate, cortado en trozos se deshará más rápidamente. Una vez fundido el chocolate, retira del fuego y pásalo por la batidora para obtener una crema espesa. Mezcla con la nata montada con movimientos envolventes. Con ayuda de un aro de emplatar monta sobre la galleta el mousse obtenido, repite la operación con la segunda base y mete en el congelador un par de horas.

3.- En un cazo fundimos los restos de chocolate negro, nata líquida, mantequilla y azúcar moreno. Remueve al fuego hasta que se integren bien todos los ingredientes, sabrás que ha llegado el momento porque quedará una mezcla brillante. Desmolda las mousses y cúbrelas con el chocolate. Decora con las grosellas y ¡deja a todos con la boca abierta!

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Por Mayte Rodríguez

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