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Por Mayte Rodríguez

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30 de noviembre de 2017

Galletas de Navidad

Las luces de Navidad invaden las ciudades, los niños ya se han estudiado el catálogo de los juguetes y están a punto de terminar la carta a los Reyes Magos. Se acerca el momento de adornar la casa con unas ricas galletas navideñas.

Este primer fin de semana de Diciembre es cuando normalmente ponemos el árbol en casa. Mis chicos no se entusiasman, así de primeras, pero yo sí. A mí me hace mucha ilusión, pongo villancicos, empiezo a sacar cajas y a desenvolver el árbol y horneo algún dulce rico para ganármelos, sí, aquí se cumple el tópico, yo, a mis chicos me los gano por el estómago.

 

 

Una de las mejores opciones para hornear estos días son las galletas de Navidad. Puedes elegir entre las tradicionales estrellas, los renos, los arbolitos… la receta básica es la misma, sólo cambian los moldes y el acabado que tú les quieras dar.

 

 

Puedes ponerles una cinta para colgar del árbol o puedes adornarlas con lápices de pastelería y mil y un adornos de azúcar que encontrarás en la parte especializada en dulces de tu supermercado más cercano.

Para hacerlo, una vez horneadas deja las galletas enfriar en la rejilla metálica y decora con manga pastelera (con la boquilla más fina) o con los lápices de pastelería.

 

Las galletas, realmente, quedan preciosas pero sobre todo, son la ocasión perfecta de hacer partícipes a los niños de la familia, haz una bola de masa y pon un rodillo en las manos de un niño, la armonía familiar está garantizada. Los cortapastas también son un valor seguro, les parece magia ver cómo de esa masa blancuzca surgen divertidas formas.

 

 

Si vas a colgarlas, recuerda hacerles un pequeño agujero antes de hornear, así podrás pasarles lazos o cuerdas de rafia. Una idea muy original es unir galletas con cuerdas de rafia y alternar con naranjas desecadas y bastones de caramelo. Quedan muy divertidas.

 

 

GALLETAS DE NAVIDAD

 

Ingredientes:

  • 300 g de harina de fuerza
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 130 g de mantequilla
  • 30 g de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 2 cucharaditas de jengibre molido
  • ½ cucharadita de nuez moscada
  • 2 cucharadas de miel de caña

 

 

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 180 ºC.

Coloca un cazo a fuego suave y deja que se derrita en él la mantequilla junto a la miel de caña, remueve con una cuchara de madera de vez en cuando para evitar que se pegue. Mientras tanto, en un cuenco amplio mezcla la harina, la nuez moscada, el clavo, la canela, el jengibre, el azúcar, el huevo batido y finalmente, la mantequilla derretirá con la miel.

Mezcla con una cuchara y termina amasando con las manos hasta obtener una masa homogénea.

 

  1. Espolvorea la encimera con harina y extiende la masa con ayuda de un rodillo, extiéndela hasta obtener un grosor de unos 3 mm.

Con un cortapastas, o molde para galletas, corta la masa con la forma que prefieras, nosotros hemos elegido estos bonitos renos.

Si vas a utilizarlas para colgar, éste es el momento de hacerles el agujero, no demasiado pequeño.

 

  1. Prepara una bandeja de horno cubriéndola con papel sulfurizado para hornear. Coloca encima las galletas, procura no ponerlas muy juntas, porque según se hagan, se expandirán un poco y si se pegan, se podrían romper. Hornéalas hasta que queden doradita, con 10-15 minutos bastará.

Retira del horno y deja enfriar sobre la rejilla del horno, una vez frías, puedes colocarles lazos, o pintarles.

 

Que disfrutes del placer de cocinar, de comer y decorar estas ricas galletas y disfruta también de la compañía que tú prefieras. ¡Hasta la semana que viene!

 

 

 

 

 

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23 de noviembre de 2017

Guisos, calentitos y reconfortantes

Cuando llega el frío nada mejor que un plato de cuchara para combatir las bajas temperaturas.

Llegar a casa y que nos reciba el olor a guiso casero no tiene precio. Igualmente prepararlo y oír el “chup chup” armónico hace que empecemos a disfrutarlo mucho antes de sentarnos a la mesa.

A veces no sale todo según lo teníamos previsto. En la cocina surgen pequeños contratiempos que te ayudamos a solventar. He aquí algunos trucos para solucionar los problemas que pueden afectar a tu guiso:

Trucos para un guiso perfecto

– Si se nos ha ido la mano con la sal, no añadas más agua, mejor añade un chorro de leche fría.

– Para que quede perfectamente desgrasado, déjalo enfriar. Cuando la grasa solidifique, quedará en la parte de arriba, en este momento retírala con la espumadera.

– Para servir el guiso puedes utilizar la misma cazuela en la que lo has preparado o pasarlo a una sopera, en este caso caliéntala previamente. Para ello puedes llenarla de agua caliente durante un rato.

– Si te despistas y tu guiso pasa de oler “delicioso” a “ligeramente pegado” cámbialo rápidamente de olla o cazuela, nunca rasques el fondo.

Cuando hay tiempo, me gusta preparar los guisos a fuego lento, como antaño; pero no siempre es posible y, en estos casos, la olla exprés es una estupenda opción. En otra ocasión profundizaremos en la cocción de la olla a presión.

La RAE (Real Academia Española de la Lengua) nos indica que los alimentos preparados haciéndolos cocer en una salsa son guisos; con lo cual no hay límite de ingredientes ni en la combinación de los mismos; por lo cual los guisos pueden hacerse con aves, carnes, pescados o mariscos como ingredientes más contundentes y patatas, legumbres, arroz o verduras como base.

Esta semana vamos a preparar un plato tradicional, en concreto de La Rioja, unas deliciosas patatas a la riojana que nos harán entrar en calor y disfrutar del sabor de ingredientes sencillos y sabrosos.

 

PATATAS A LA RIOJANA

Ingredientes:

  • 1 kilo de patatas
  • ½ cebolla
  • ½ pimiento verde italiano
  • 2 pimientos choriceros
  • 2 dientes de ajo
  • ½ guindilla
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Preparación:


1. Pela y pica los dientes de ajo y la cebolla. Limpia y pica el pimiento verde. Corta los chorizos en rodajas. Coloca una cazuela al fuego con un chorrito de aceite, la verdura previamente picada, los choricitos y la guindilla. Rehoga a fuego lento durante siete minutos aproximadamente.


2. Mientras, pon los pimientos choriceros a remojo en agua templada. Cuando se hayan ablandado, raspar su carne con el filo de un cuchillo, desecha la piel.

 
3. Pela las patatas y córtalas en trozos cascándolas con la punta del cuchillo (de esta forma sale mejor el almidón de la patata y el guiso queda con la salsa más ligada). Añade a la cazuela las patatas y la carne de los pimientos choriceros. Cubre todo con agua y deja cocer 30 minutos. Pasado este tiempo prueba las patatas y si no están suficientemente tiernas déjalas 5 minutos más. Salpimienta al gusto.

A mí me gusta añadir a este guiso nuez moscada recién rallada y unos cominos en grano molidos en el momento. Se lo añado a mitad de cocción para que las patatas adquieran los nuevos sabores. Para beber, nada mejor que un buen vino con D.O. de Rioja, un vino joven (a ser posible en barrica de roble) tiene la suficiente personalidad para este plato.

Que disfrutes del placer de cocinar, de saborear estas riquísimas patatas guisadas y de la compañía que tú prefieras. ¡Hasta la semana que viene!

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16 de noviembre de 2017

Kiwis verdes o dorados, ¿cuál eliges?

Los kiwis dorados me parecen el summum de lo exótico. Sé que hay muchas otras frutas exóticas, pero el kiwi gold… es elegante, ¿no? Me pongo a investigar a ver qué diferencias tiene con su pariente, el kiwi verde. Te invito a seguir leyendo para que te enteres de todo lo que he aprendido.

Cuando yo era pequeña no recuerdo ver kiwis en las fruterías de mi barrio. Según parece no es hasta 1.982 cuando empieza a comercializarse el kiwi verde en nuestro país.

Su procedencia original es China, pero los kiwis actuales nos remiten a otros países exportadores como Nueva Zelanda, Italia y Chile, aunque China siga siendo el principal productor. En nuestro país también se pueden encontrar plantaciones de kiwis en Galicia y Asturias.

 

Kiwis = Vitalidad

Cuando hablamos de vitalidad nos referimos a un estado de energía adecuado para mantener nuestra actividad diaria y relacionarnos positivamente con nuestro entorno.

Los kiwis además de ser sabrosos y muy atractivos de comer contienen una combinación de nutrientes que favorecen nuestra vitalidad. Tiene un contenido muy alto de vitamina C (hasta el triple de la naranja) y también ácido fólico que reduce la fatiga, estimula la absorción de hierro y activa la formación de sustancias que mejoran el estado anímico general.

El número de calorías que aporta es bajo: 81 kcal/100 g el kiwi verde y 77 kcal/100 g el dorado y aporta fibra (facilita el tránsito intestinal) y potasio (entre otras cosas regula la actividad neuromuscular y participa en la transmisión del impulso nervioso).

 

Kiwi verde vs. kiwi gold

Que el interior de uno es verde y el otro de un amarillo dorado es obvio, pero además de esto hay alguna diferencia más.

En cuanto al aspecto exterior: los kiwis dorados son más alargados y su piel exterior más lisa.

El sabor del kiwi dorado resulta más dulce y tropical que el verde, que suele ser un poco más ácido.

En cuanto a sus beneficios nutricionales son muy similares. Su aporte de vitaminas y minerales es el mismo y el número de calorías es prácticamente igual también.

 

El kiwi en la cocina

Además de comerlo tal cual, en el postre, tentempié de media mañana o merienda puedes prepararlo en zumo, mermelada, brochetas, tartas… puede participar en preparaciones diversas y como ejemplo te proponemos esta tarta, esperamos que os guste.

 

TARTA DE KIWI DORADO Y COCO

 

Ingredientes:

  • 200 g de harina
  • 70 g de mantequilla
  • 1 dl de leche
  • 4 yogures naturales
  • 40 g de azúcar
  • 100 g de coco rallado
  • 4 kiwis dorados

Preparación:

1. Precalienta el horno a 180º C. En un bol amplio mezcla 60 g de  mantequilla -a temperatura ambiente- con 20 g de azúcar, 50 g de coco rallado, la harina y la leche. Mezcla con una cuchara de madera y acaba amasando hasta obtener una masa uniforme y elástica. Vuelve a dejar la masa en el bol y cúbrela con un paño, deja reposar 30 minutos. Engrasa con un poco de mantequilla un molde y forra con él la masa anterior. Hornea y mantén 10 minutos hasta que la masa se dore ligeramente.

 

2. Desmolda la tarta y reserva. En un bol mezcla los yogures, el resto del coco rallado y de azúcar. Remueve y vierte sobre la tartaleta recién horneada.

 

3. Pela y corta los kiwis. Corta cada rodaja en dos mitades y coloca sobre la tartaleta haciendo círculos.

 

Sírvela tal cual o acompañada de una bola de helado de chocolate.

Que disfrutes de los kiwis, de esta riquísima tarta y de la compañía. ¡Hasta la semana que viene!

 

 

 

 

 

 

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