Cocina con corazón

14 de abril de 2014

Potaje para una Semana Santa más luminosa que antaño

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Tengo que reconocer que la Semana Santa, con todos mis respetos, no es precisamente una celebración religiosa que me entusiasme. Y me refiero a su carácter emocional y no al vacacional que a buen seguro ahora tiene muchos más adeptos que antes.

Como muchos de vosotros, procedo de una familia religiosa de pueblo que con el tiempo ha conservado y fortalecido los aspectos espirituales de su fe sobre los externos de artificios, pompas y demás signos de apariencia visible que el buen cristiano utilizaba para que quedara constancia en la comunidad.

Recuerdo que mi abuela me llevaba cuando era niño a las procesiones vestida rigurosamente de negro (en realidad, fue su color eterno desde que murió mi abuelo mucho tiempo atrás) y con una mantilla del mismo color en la cabeza.

Semana-Santa

Incluso la veía llorar y, con el corazón encogido, no entendía por qué, aunque algunos de los motivos que barajaba en mi aún inmadura cabeza eran esas personas que sólo mostraban sus ojos bajo un siniestro capirote, esa música triste de las trompetas y tambores, esa marcialidad militar de los pasos, esa imaginería desgarradora y salpicada de lágrimas y sangre, esas viudas ancianas con gesto adusto que abrían sus ojos como búhos y se llevaban el dedo a los labios para chistarme cuando le hacía inocentes preguntas a mi abuela.

Y recuerdo esos Jueves y Viernes Santos de calles solitarias, de casas en silencio y recogimiento en las que estaba prohibido ver la tele o poner la radio, de bares cerrados, de tragos de los mayores de anís y cazalla a salvo de miradas inquisidoras, de no poder cruzar la calle para ir a jugar con mis amigos porque pasaba la procesión, de no poder aparcar en el centro de Zaragoza cuando me tocaba trabajar esos festivos, de no entender el dolor que se infligen los penitentes empalados de la Vera en estas fechas turísticas como si el cotidiano del hambre, el paro y las injusticias no fuera suficiente…

Y aún tengo presente aquel dicho que mi madre me recordó ayer y que tanto me impresionaba de “en Domingo de Ramos, al que no estrena nada se le caen las manos” (quizás inventado por Simago, Sepu o Galerías Preciados), así que me ponía resignado el pantalón de franela nuevo que me picaba horrores y que siempre me forraban una vez pasada la Semana Santa.

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Recuerdo también el dulce olor de las torrijas, y la sensación de angustia de saber que durante unos días (no sé cuántos viernes anteriores a la Semana Santa y los días señalados) en casa no entraba un filete y que en los fogones se cocinaba el potaje de garbanzos, el bacalao en salsa yo a la manchega, la tortilla de espinacas que tantos malos tragos me hacían pasar. Años más tarde, despojado de parte de mi ‘trauma’, adoro el potaje casero y, aprovechando que aquellos oscuros días festivos de mi infancia son mucho más luminosos en mi madurez, me lo pido o lo hago y recuerdo, sobre todo, a mi abuela María.

Como la receta de las torrijas ya la publiqué el año pasado, no la voy a repetir, pero os dejo aquí el enlace por si os apetece elaborarlas: torrijas de leche con variaciones para experimentar.

POTAJE DE GARBANZOS Y BACALAO

  • 250 gr. de garbanzos
  • 1 kg. de patatas
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 4 cucharadas soperas de arroz
  • 100 gr. de bacalao desalado
  • 1 vaso de aceite
  • 1 cucharada sopera de pimentón
  • Acelgas, espinacas o grelos
  • Sal

Pon los garbanzos en remojo desde la noche anterior. Escúrrelos y pásalos a una olla grande con abundante agua. Pon a cocer a fuego medio

Cuando estén a media cocción, agrega las patatas peladas y desgajadas, el arroz, la verdura previamente lavada y troceada muy menuda, y el bacalao desmigado o en trocitos pequeños.

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En una sartén con aceite, pon a pochar la cebolla y los ajos laminados. Cuando la cebolla esté transparente, retira del fuego y agrega el pimentón removiendo bien. Suma este sofrito al potaje y deja que cueza hasta que las patatas estén casi deshechas, momento en el que los garbanzos también deberían estar tiernos.

Recuerdo que mi abuela y mi madre también le ponían un huevo o dos duros al final cortados en daditos…



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10 de abril de 2014

Tosta del Atleti, digo… de mozzarella y tomate, y una ensalada de berros y jamón

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Han pasado 40 años (y yo era muy pequeñito) desde la última y única vez que el Atlético de Madrid se clasificó para una semifinal de la máxima competición continental (antes Copa de Europa y hoy Liga de Campeones), así que no os podéis ni imaginar lo contento que estoy, un poquito más quizás que un montón de madridistas que fueron ‘amigos’ de los colchoneros por una noche tras eliminar a su eterno enemigo, el Barcelona.

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Sea como fuere, a esos temporales ‘amigos’ ya les he expresado mis mejores deseos para que nos encontremos en la final de Lisboa (qué mejor que hacer desde allí una buena receta de bacalao para el blog), si el sorteo de este viernes no nos juega una mala pasada y empareja a los madrileños antes de tiempo, que a la UEFA le sale mucho más rentable televisivamente que el título se los jueguen entre dos países, que así lo ve más gente, hay más publicidad…

Ensalada de tomate y mozzarellaA la espera de acontecimientos, permitidme que hoy le rinda desde Cocina con Corazón a mi Atleti una receta de colores muy rojiblancos, aunque de orígenes italianos, como los del entrenador argentino Diego Simeone: bruschetta de tomate y mozzarella. Un delicioso aperitivo o primero que podéis acompañar con una ensalada de lo más fresca y aromática de berros, jamón y uvas con vinagreta de Jerez y cebolla roja. Aromas y sabores del mediterráneo potenciados con buen aceite de oliva y vinagres español e italiano.

BRUSCHETTA O TOSTA DE TOMATE Y MOZZARELLA (DEL ATLETI)

  • 1 baguette o barra de pan
  • Mozzarella
  • Tomates frescos o secos
  • Aceite de oliva
  • Vinagre balsámico de Módena
  • Sal y pimienta

Bruschetta de tomate y mozzarellaCorta rebanadas largas en diagonal de una baguette de centímetro y medio de grosor. Dóralas en un tostador o grill. Cubre con rodajas de mozzarella de búfala. Pon encima rodajas de tomates frescos grandes o de pequeños cortados por la mitad o secos previamente hidratados.

Rocía con chorrito de vinagre balsámico y otro de aceite de oliva. Salpimenta. Dale un toque de horno de 2-3 minutos. Corona las tostas con unas hojas de albahaca y come mientras esté caliente y crujiente.

También puedes degustarla a modo de ensalada con los mismos aderezos y con el pan tostado aparte, para quien se lo quiera comer como bruscheta. Y, si quieres, le puedes añadir unas rodajitas de aguacate e, incluso, unas anchoas.

ENSALADA DE BERROS, JAMÓN Y UVAS CON VINAGRETA DE JEREZ

  • 2 manojos de berro
  • Una docena de uvas rojas
  • 200 gr. de lonchas muy finas de jamón coppa italiano (crudo y salado), serrano o lomo en finas rodajas
  • 100 gr. de queso parmesano
  • 2 huevos

PARA LA VINAGRETA

  • 1 cebolla roja
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de vinagre de jerez
  • 2 cucharaditas de miel
  • 2 cucharaditas de mostaza de Dijon
  • ½ cucharadita de pimienta negra recién molida
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Una pizca de sal

Ensalada de berros y uvas02Mezcla en un frasco que tenga tapa el vinagre, el ajo muy picado, la miel, la mostaza, la cebolla muy picada y el aceite de oliva, y agítalo con fuerza para que todo se mezcle bien. Prueba, ajusta de sal y pimienta, y reserva.

En un bol grande, echa los berros y las uvas rojas en rodajas muy finitas. Rocía con el aderezo y mezcla bien.

Mete los huevos cubiertos con agua fría en un cazo y pon al fuego. Desde el momento en el que eche a hervir, calcula 4 minutos para tener unos huevos pasados por agua con la clara cocida y la yema líquida (con un minuto menos, ambas se quedan líquidas).

Dale un golpe de horno al jamón para que salga caliente y colócalo por encima de los berros. Reparte los huevos cortados en rodajas por la ensalada. Añade lascas finas de parmesano por toda la ensalada. Sirve con pan crujiente.



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7 de abril de 2014

Róbale las nubes a tu peque y cocina la mousse de chocolate de la sensual Nigella Lawson

El otro día leí una noticia que me resultó muy curiosa, sobre todo porque dejaba a las claras que Estados Unidos no se anda con tonterías, como he podido comprobar en persona, a la hora de elegir quién pisa o no su país, por lo menos con l@s que lo hacen por los cauces oficiales.

La protagonista era Nigella Lawson, toda una celebridad en Inglaterra y el continente americano por sus sensuales programas de cocina en televisión (‘Bocados de Nigella’, ‘Fiestas de Nigella’, ‘La cocina navideña de Niguella’, Nigella Exprés’ y, en la actualidad, ‘The Taste’, cuyos episodios podéis ver en YouTube), sus best sellers de recetas y su línea de productos para la cocina que le reportan unos 8 millones de dólares anuales.

Las autoridades norteamericanas califican de “inadmisibles”, entre otros, a todos aquellos que han sido arrestados o detenidos por drogas, a los que se puede impedir la entrada incluso si no se llegaron a presentar cargos tras haber reconocido el consumo de sustancias ilegales.

Nigella-Lawson02Nigella se ha visto envuelta en varios escándalos y de ellos han dado fe los paparazzis con las fotos de su marido, Charles Saatchi, el millonario galerista y cofundador con su hermano Maurice de la agencia de publicidad Saatchi & Saatchi, agarrándola del cuello en una discusión en plena calle.

Esta trifulca y las habituales en casa, que revelaron su servicio doméstico, así como su consumo habitual de cocaína y marihuana, que ella misma acabó reconociendo públicamente, se dirimieron en un divorcio exprés que de menos de un minuto que dio mucho que hablar.

La semana pasada iba a subirse a un avión con destino a EEUU y, después del check in, la Policía le informó, cuando iba a pasar el control de seguridad, de que no podía viajar porque no iba a poder entrar en Estados Unidos, país al que viaja habitualmente por la versión norteamericana de su programa ‘The Taste’. A ver cómo lo soluciona para no perder su fiel mercado yanqui…

Nigella-Lawson01Informándome más sobre la vida de Nigella, he recuperado para vosotros una divertidísima receta suya rápida, sencilla, dulce y segura para preparar en verano (prescinde del huevo crudo, que no se cocina en este postre), que la celebrity, espectacular a sus 54 años y con esos vestidos ceñidos que usa para marcar sus curvas, nos cuenta de forma seductora mirando a la cámara y con un vocabulario confuso sobre lo caliente y… lo caliente. Por algo la llaman la reina del ‘porno’ gastronómico. Ahí va su elaboración de mousse de chocolate y nubes (o malvaviscos).

MOUSSE DE CHOCOLATE Y NUBES (O MALVAVISCOS)

  • nubes o malvaviscos150 gr. de chuches de nubes o malvaviscos (mejor pequeñas)
  • 50 gr. de mantequilla sin sal
  • 250 gr. de chocolate amargo (mejor si son chips o bolitas)
  • 4 cucharadas de agua
  • 285 ml. de nata para montar
  • Unas gotitas de esencia de vainilla
  • Un trocito chocolate blanco para rallar

Las chuches de nubes, marshmallows en inglés, son conocidas también como malvavisco porque en su receta original se usaba un extracto beneficioso para combatir la tos de la raíz mucilaginosa de la planta de malvavisco, un arbusto, en lugar de gelatina.

Para los que no sabéis la composición de las chuches que tanto os gustan a ti y a tus peques, las nubes están elaboradas con clara de huevo batida, jarabe de maíz, gelatina, goma arábiga y saborizantes, todo ello batido para lograr una consistencia esponjosa y rebozado con azúcar glas y maizena.

mousse-de-chocolate-con-nubes-o-malvaviscos03Sabido esto, vamos a por la mousse, que es ideal para hacer cuando aprietan los calores dado que el malvavisco nos evita el uso del huevo y ya sabéis que esta crema no pasa por ninguna fuente de calor que elimine el riesgo de salmonelosis. Asimismo, tampoco necesita estar toda la noche en el frigorífico para que se cuaje y quede perfecta, dado que la gelatina de las nubes ayuda a que esté lista con menos de un cuarto de hora en el frío.

Pon a derretir la mantequilla en un cazo a fuego muy suave y, cuando esté líquida, añade las nubes y las cucharadas de agua. Remueve constantemente hasta que los malvaviscos se conviertan en una crema.

mousse-de-chocolate-con-nubes-o-malvaviscos04Añade el chocolate (cortado en trozos si usas una tableta o en bolitas, que se disuelve mejor) para que se funda lentamente y removiendo de vez en cuando. Retira del fuego.

Bate la nata con las gotas de extracto de vainilla hasta que esté montada y luego pásala al bol en el que has puesto la crema de chocolate y nubes. Mezcla con suavidad hasta que todo esté homogéneo.

Esta elaboración rápida es la primera para hacer antes de acometer el resto de los platos y la metes en la nevera, después de separarla en tarritos de postre individuales y espolvorear un poco de chocolate blanco rallado. Sigues con el resto de la comida y estará lista cuando los comensales afronten el postre, en vez de esperar las entre 6-12 horas que necesita una mousse tradicional.



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Lo confieso: soy un marido infiel que acude a este blog para airear sus escarceos más íntimos. Mi amante se llama Cocina y mi mujer no sólo la conoce, ¡la adora! La base de esta idílica relación es el amor, el único ingrediente que no se compra. Con él os propongo compartir mi “Cocina con corazón”, que es como la vida misma: dulce, salada, amarga, ácida y… picante.