Cocina con corazón

25 de agosto de 2014

Pimientos de piquillo con un relleno cremoso de atún y queso

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Si hay algún producto de la tierra que nos dé mucho juego para experimentar con él en primeros platos, guarniciones, pinchos, salsas, etc… ése es el pimiento y si además es de piquillo, ya ni os cuento.

Esta variedad cien por cien española es maravillosa, aunque siempre que sea de calidad porque hay algunos pimientos piratas envasados que sólo sirven para hacer salsas y a veces ni eso. En este producto, yo prefiero no especular con el precio: miro la lata y si es denominación de origen Lodosa, me lo compro y me evito sorpresas.

Pimientos de piquilloLa infinidad de recetas que admiten los pimientos de piquillo no cabrían en esta entrada, ya que podemos rellenarlos con los ingredientes que se te ocurran, elaborarlos en frío o en caliente, con salsa, con rebozado, como plato, como pincho… Los de hoy son muy sencillos y sólo tienen un toque de horno al final para templarlos y que el relleno se deshaga en el interior.

PIMIENTOS DE PIQUILLO RELLENOS DE ATÚN, SURIMI Y QUESITOS

  • Un bote de 250 ml. de pimientos del piquillo de Lodosa (unas 12 unidades)
  • 200 gr. de atún en aceite de oliva (dos latas)
  • Media docena de palitos de cangrejo
  • 1 caja de quesitos
  • Unas hojas de lechuga (opcional)

PARA LA SALSA

  • 200 ml de nata
  • Tomate frito
  • Aceite de las conservas de atún
  • Caldo de la conserva de los pimientos
  • Orégano
  • Sal y pimienta

Pimientos-de-piquillo-rellenos-de-atún04Escurre los pimientos reservando el caldo y dos de ellos para la salsa. Mezcla en un bol el atún escurrido, cuyo aceite habrás reservado en una tacita, con los quesitos. Usa tantas porciones como creas necesarias para obtener una pasta que luego se fundirá en el horno y quedará muy cremosa, así que tampoco importa que quede todo perfectamente triturado y ligado en este primer mix.

Suma un chorro de salsa de tomate y un poco de líquido de los pimientos para aligerar la mezcla.

Personalmente no me gusta la lechuga cocinada, así que por eso os he puesto que era opcional. Para mí sería un ingrediente perfecto para darle un poco de frescor al relleno en frío, pero dado que los pimientos irán finalmente al horno, dejo abierta la opción de que la uséis o no. Si es que sí, pícala muy finita junto con los palitos y suma ambos ingredientes a la pasta de atún, quesitos y tomate.

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Procede a rellenar los pimientos uno a uno con la mezcla: forma un pequeño cono con una mano para que no se te escurra, abre la boca y mete la pasta con una cucharilla con cuidado de que no se rompan. Si el relleno te gusta batido y has pasado la mezcla por una picadora, el relleno puede realizarse más cómodamente con una manga pastelera.

Para elaborar la salsa, bate la nata, los dos pimientos reservados, el líquido de los pimientos sobrante, un poco de aceite del atún, el orégano y un poco más de salsa de tomate. Salpimenta mientras bates.

Precalienta el horno a 180ª. Cubre la base de una fuente de horno con la salsa, coloca encima los pimientos rellenos y hornea hasta que la salsa hierva, unos 10-15 minutos.



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21 de agosto de 2014

Sorbete tropical de sandía y piña bajo mi sombrilla

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Hoy estoy delante del ordenador escribiendo la receta del jueves a un día de, por fin, estar tumbado en la playita como muchos de vosotros ahora o como otros muchos hace unos días.

Después de un año duro de sacrificios propios y tropelías ajenas, nos merecemos que la mente y el cuerpo descansen en estos días de calma chicha que suelen preceder a la tormenta del nuevo curso que comienza en septiembre. De momento… sorbete tropical de sandía y piña.

SORBETE TROPICAL DE SANDÍA Y PIÑA

  • 1 sandía mediana
  • 175 ml. de zumo piña frío
  • 100 ml. de ginger ale frío
  • 3 limones grandes
  • 125 ml. de granadina (opcional)
  • 1 clara de huevo

Sorbete-tropical-de-sandía-y-piña02Corta en dados la sandía sin pepitas ni piel. Bate en una licuadora la fruta, los zumos de piña y limón, el ginger ale y granadina hasta que quede una mezcla suave. Vierte en una heladera y mete al congelador durante unos 35 minutos.

Coloca la mezcla en copas o cuencos pequeños y sirve. Si le quieres dar un toque de alcohol, puedes reemplazar el ginger ale con ron dorado.

Si no tienes heladedera o sorbetera, aquí va el método casero:

1.- Mete la mezcla en un recipiente de acero inoxidable más ancho que alto. Si no dispones de él, vale uno de plástico, aunque la congelación tardará un poco más. Cubre el recipiente con su tapa o con papel film y déjalo en el congelador 1 hora.

2. Bate la mezcla cada 30-45 minutos durante 2 o 3 horas.

3. Transcurrido este tiempo, saca el recipiente del congelador y con unas varillas o una batidora eléctrica rompe los cristales de hielo que se hayan formado.

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4. Vuelve a meter en el congelador y bate con las varillas cada 30 o 45 minutos durante las siguientes dos o tres horas. Este paso es muy importante para la cremosidad final del helado o sorbete. A la última batida incorporaremos una clara de huevo a punto de nieve.

5. Si quieres añadir tropezones o adornos en la superficie, éste es el momento: la mezcla comienza a estar congelada, aunque no no lo suficiente como para formar bolas, y se pueden añadir trozos de galletas o frutas, frutos secos, chips de chocolate..) incrustándolos en el helado removiendo bien con una espátula para que queden bien distribuidos.

6. Es el momento de pasar el helado a un tupper de plástico pegando a la superficie del helado el suficiente papel film como para cubrirla y evitar así que coja olores en el congelador. Tapa herméticamente y conserva hasta su consumo.



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18 de agosto de 2014

Sabor marinero: guiso de sepia con patatas

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A punto de volver a oler el mar, hoy me he decantado por una receta marinera, concretamente un guiso con patatitas de los que tanto me gustan. Después de hacer muchos platos con este tubérculo del que soy adicto, estoy convencido de que los que tienen como acompañante frutos del mar son los que más sabor residual les aportan, léase almejas, marmitako, bacalao, calamares o… sepia, como la que hoy propongo.

Aunque muchos creen que los cefalópodos (calamares, sepia y pulpo) son un pescado, lo cierto es que son mariscos, así que este plato sencillo y sabroso aumenta su categoría cuando llega a nuestra mesa sabiendo exactamente su elevada categoría (también las identifica su precio si son frescas y de calidad).

Aunque la mejor temporada de la sepia es la de los meses más fríos del año, podemos encontrarla en el mercado todo el año y, además, limpia, algo cómodo para nosotros pero que, por otro lado, enmascara su calidad a simple vista.

Guiso-de-sepia-con-patatas02Para saber si una sepia es fresca, examinaremos su carne, de color blanco nacarado o pálido y, en todos los casos, muy brillante. Además, al tocarla debemos encontrarla húmeda y suave pero de consistencia firme.

Las sepias buenas, pequeñas y frescas apenas necesitan unos minutos de cocción, mientras las adultas y congeladas necesitan, como el calamar, cocciones lentas y largas para que pierdan su rigidez. Es importante no salarlas previamente para evitar su deshidratación y posterior sequedad.

Si las sepias son pequeñas, las haremos enteras y con poca cocción, como en esta receta, en la que las patatas van en rodajas. Si la sepia es grande, córtala en tacos o tirasguísala durante un mínimo de media hora acompañándola con las patatas en cuadrados.

GUISO DE SEPIAS CON PATATAS

  • 8 sepias pequeñas (o dos grandes) limpias
  • 4 dientes de ajo
  • Una ramita de tomillo
  • Perejil picado
  • Orégano seco
  • Pimienta molida
  • 2 hojas de laurel
  • 2 cebollas
  • 4 tomates maduros
  • ½ vaso de coñac
  • 2 vasos de agua
  • 4 patatas hermosas
  • 1 cucharadita de pimentón
  • Sal
  • Aceite de oliva

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Pasa las sepias por el grifo para quitarle cualquier resto que tenga y colócalas en un bol donde vamos a macerarlas con los ajos picados, el tomillo, el perejil y el orégano.

Añade un poco de aceite, un toque de pimienta y el laurel, y remueve bien. Tapa con papel film y mete en la nevera a macerar.

Pon las patatas lavada y con piel a cocer en agua con sal hasta que estén hechas. Reserva.

Pon una cazuela con un chorro de aceite a fuego medio y añade la cebolla y el tomate en trozos. Sala y deja cocinar hasta que esté bien pochado. Echa en la cazuela las sepias y el resto de ingredientes de maceración, añade el coñac y el agua y deja que cueza a fuego suave durante unos tres minutos.

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Si las sepias son grandes, el tiempo de cocción, añadiendo agua cuando lo necesite, es de entre media hora y una hora. Es importante que respetes estos tiempos de cocción para que no se te queden duras y gomosas.

Quita el quiso del fuego, saca las sepias y el laurel a un bol aparte, y tritura el resto de ingredientes para conformar una salsa. Rectifica de la sal y devuelve la salsa a fuego muy suave, añadiendo con cuidado para que no se rompan las patatas que antes habrás cortado en rodajas gordas. Cuando se hayan templado, retira del fuego.

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Sirve las sepias sobre rodajas de patata, salsea por encima y añade una pizca de pimentón (dulce o picante o ambos), otra de sal y un chorrito mínimo de aceite. Si la sepia es grande y necesita esos 30-45 minutos mínimo de cocción para que quede blanda, también puedes añadir las patatas (que no habrás cocido previamente) 15 minutos de que las sepias estén listas para que se hagan a la vez y el tubérculo coja más sabor a mar.



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Lo confieso: soy un marido infiel que acude a este blog para airear sus escarceos más íntimos. Mi amante se llama Cocina y mi mujer no sólo la conoce, ¡la adora! La base de esta idílica relación es el amor, el único ingrediente que no se compra. Con él os propongo compartir mi “Cocina con corazón”, que es como la vida misma: dulce, salada, amarga, ácida y… picante.